Declaración de AUSOM sobre la actualización de la página de los CDC sobre autismo y vacunas:
Anoche, los CDC modificaron su sitio web para afirmar que “se han ignorado los estudios que sugieren una relación entre el autismo y las vacunas infantiles”. De hecho, esta es una de las cuestiones más investigadas, después de que investigaciones falsas desinformaran a millones de padres y familias con autismo. La comunidad autista necesita investigación rigurosa sobre las causas y apoyo para los desafíos que implica vivir con autismo, como la discapacidad intelectual, el habla, la salud mental y otros. Este cambio se produjo sin el rigor prometido a principios de año por el Secretario Kennedy. Los padres deberían poder confiar en los CDC para obtener asesoramiento médico sólido sobre las vacunas, y una vez más, esa confianza se ha visto traicionada. Lea a continuación la declaración completa de la Sociedad de Autismo de Estados Unidos.
Declaración de la Sociedad de Autismo de América:
La Sociedad de Autismo de Estados Unidos está profundamente preocupada por el lenguaje que sugiere incertidumbre sobre el consenso científico establecido acerca de las vacunas y el autismo. El público confía en información precisa y basada en evidencia proveniente de los CDC y otros sitios web gubernamentales, y los mensajes que implican incertidumbre sobre las vacunas y el autismo solo generan confusión y desconfianza. Numerosas investigaciones han examinado las vacunas con mayor profundidad que cualquier otro factor ambiental en relación con el autismo, incluyendo tanto los ingredientes de las vacunas como la respuesta del organismo, y no han encontrado consistentemente ningún vínculo en estudios realizados en múltiples países, con niños de diferentes edades, incluyendo bebés, y utilizando diversos enfoques de investigación. Recurrir a la desinformación sobre las vacunas es perjudicial y alimenta el estigma contra las personas con autismo y sus familias. El autismo está determinado por factores genéticos y del desarrollo complejos, no por las vacunas ni como una amenaza para la salud pública. Repetir afirmaciones sin fundamento sobre el autismo y las vacunas socava la confianza en la salud pública y desvía la atención y los recursos de las prioridades que realmente importan, como el acceso a servicios, apoyos significativos, inclusión y respeto. Las instituciones públicas tienen la responsabilidad de comunicarse de manera clara, precisa y de forma que se respete la dignidad y la humanidad de las personas. Las personas autistas merecen comprensión y apoyo, no relatos basados en el miedo.


























