Centro PACER
Apoyar las necesidades de comportamiento de su hijo en la escuela puede ser un desafío. Para un niño con una discapacidad o un diagnóstico de salud mental con necesidades de comportamiento, puede ser aún más desafiante. Como padre, es posible que se encuentre entre enfoques opuestos para manejar los problemas de conducta. Planificar con anticipación una reunión individualizada sobre las necesidades de comportamiento de su hijo le ayudará a explicar sus propias ideas sobre la mejor manera de ayudarlo, además de escuchar las ideas de los demás.
Considere el comportamiento como una oportunidad para aprender sobre su hijo.
Mientras se prepara para la reunión, considere por qué su hijo puede tener conductas desafiantes. ¿Su hijo está respondiendo a algo en su entorno que no le funciona? ¿Su hijo se comporta de esta manera debido a una necesidad insatisfecha? ¿Es esta una respuesta automática o involuntaria relacionada con su discapacidad? Cuando persisten los comportamientos negativos, es importante hacer estas preguntas para aprender más sobre su hijo.
Los adultos suelen reaccionar ante el comportamiento de los niños a partir de sus propias experiencias, formación y creencias personales. Asegúrese de pensar detenidamente en lo que podría estar afectando las acciones de su hijo. Tómese el tiempo para pensar en las fortalezas de su hijo, sus necesidades específicas, los diagnósticos médicos o de salud mental y cualquier información adicional que pueda ser útil para compartir y considerar al reunirse con profesionales de la escuela sobre las necesidades de comportamiento de su hijo. Reconozca que sus propias necesidades de cuidado personal o el estrés actual y continuo también pueden influir en cómo ve los desafíos y necesidades de comportamiento de su hijo.
Se necesita práctica para ver los comportamientos negativos de un niño como una oportunidad. Si estamos acostumbrados a ver las acciones de nuestro hijo como una mala conducta, entonces probablemente limitemos nuestra respuesta a una solución rápida, como un castigo. Por ejemplo, el lenguaje inapropiado de un niño durante la clase de lectura es problemático y, como consecuencia, el niño es retirado repetidamente de la clase. Dado que el comportamiento preocupante continúa, el padre decide aprovechar esta oportunidad para aprender más. El padre hace preguntas al maestro y descubre que el lenguaje inapropiado ocurre cuando la clase se turna para leer en voz alta. El padre sabe que el niño tiene dificultades con la lectura y descubre que a cada alumno de la clase se le pide que lea en voz alta. Al hablar con el niño, el padre sabe que preferiría que lo sacaran de la clase antes que ser avergonzado por otros estudiantes que podrían reírse de ella si tiene dificultades para leer en voz alta. Es esencial que los padres y profesionales busquen el significado detrás del comportamiento en lugar de simplemente responder al comportamiento.
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