Organización para la Investigación del Autismo
El proceso de evaluación del autismo puede resultar abrumador para muchas familias, especialmente para las familias cuyos hijos recién ingresan al sistema de educación especial. Es probable que las familias estén familiarizadas con una evaluación diagnóstica inicial, pero algunas pueden sorprenderse al saber que la evaluación no es un evento único. De hecho, las evaluaciones continúan durante todo el tiempo que su hijo esté en la escuela.
Con múltiples tipos de evaluaciones que se realizan en múltiples cronogramas, puede resultar difícil comprender y realizar un seguimiento de los propósitos de cada una y las diferencias entre ellas. Esta publicación lo ayudará a comprender los diferentes tipos de evaluaciones de autismo y a aprender cómo aprovechar al máximo el proceso de evaluación.
¿Para qué sirve la evaluación?
En términos más generales, una evaluación implica recopilar información sobre las fortalezas y desafíos de un niño para informar la toma de decisiones educativas y de intervención. Para recopilar esta información de forma precisa y exhaustiva, los profesionales que realizan las evaluaciones pueden utilizar encuestas, entrevistas, cuestionarios, observaciones o medidas estandarizadas o, a menudo, una combinación de estas herramientas.
Si bien a menudo experimentamos las evaluaciones como citas o tareas aisladas, es más útil pensar en la evaluación como un proceso continuo. La evaluación debe ser continua porque se utiliza para guiar la toma de decisiones. A medida que los profesionales implementen nuevas estrategias y trabajen para lograr objetivos específicos, necesitarán evaluar a su hijo nuevamente para determinar si estas estrategias están funcionando para su hijo y si le permiten alcanzar las metas que busca.


























